Cuando los agentes patógenos entran en nuestro organismo, primero se encuentran con una serie de barreras externas que impiden su entrada. Estas barreras externas pueden ser mecánicas, químicas y biológicas; y se localizan en las posibles puertas de entrada de los agentes patógenos. Si los agentes patógenos consiguieran atravesar dichas barreras, entra en acción el sistema inmunitario.
El sistema inmunitario inespecífico gracias a los neutrófilos fagocitará a los patógenos y la liberación de histamina producirá la dilatación de los vasos sanguíneos produciendo la llegada de más neutrófilos y macrófagos.
El sistema inmunitario específico tendrá dos respuestas:
- Respuesta celular: las células presentadoras del antígeno fagocitan el patógeno y trasladan el antígeno a la superficie. Esto permitirá que se unan los linfocitos Th y Tc, que se copien y los Tc destruyan las células infectadas y los Th colaboren en la división de los linfocitos B.
- Respuesta humoral: los linfocitos B se unen al antígeno, después al Th y produce citosinas que producen células plásmaticas; estas generan anticuerpos, y células memoria.
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